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Ucrania inflige daños estratégicos y simbólicos con los ataques a aeródromos rusos

Aunque aún se desconoce el alcance total de los daños, la operación muestra cómo Kiev ha sido capaz de adaptarse y evolucionar durante la guerra utilizando drones.

Los ataques de Ucrania con aviones no tripulados contra aeródromos en el interior de Rusia el domingo fueron operaciones estratégicas y simbólicas que, según los analistas militares, estaban diseñadas para frenar la campaña de bombardeos de Moscú y demostrar que Kiev aún puede aumentar el costo de la guerra para el Kremlin.

Tras más de un año de planificación, Ucrania logró que aviones no tripulados incursionaran en suelo ruso, a solo unos kilómetros de las bases militares. Luego, en un operativo coordinado el domingo, los drones ucranianos atacaron cinco regiones distintas de Rusia. Algunos se lanzaron desde contenedores fijados a semirremolques, y sus vuelos fueron captados en videos verificados por The New York Times. Columnas de humo ondeaban sobre una base. En otra, bombarderos estratégicos fueron alcanzados.

Aunque se desconoce el alcance total de los daños, el ataque, conocido como Operación Telaraña, demostró cómo Ucrania se está adaptando y evolucionando frente a un ejército más numeroso y con mayores recursos. Mediante el uso de aviones no tripulados, Kiev ha podido expulsar a Rusia de gran parte del mar Negro, limitar sus avances en el frente a pesar de la escasez de tropas de la propia Ucrania, y obstaculizar la capacidad de Rusia para reunir grandes concentraciones de fuerzas con el fin de efectuar grandes ofensivas.

La operación del domingo, junto con los extensos bombardeos a ciudades ucranianas por parte de Moscú, también complican los esfuerzos diplomáticos en curso. Delegaciones de ambas partes se reunieron el lunes para mantener conversaciones de paz en Estambul, sin que se anunciara ningún avance en el alto al fuego.

Tras los ataques, los medios de comunicación de Rusia pidieron una respuesta rápida, y los ciudadanos ucranianos se prepararon para las represalias, aunque celebraron la operación que le brindó a esa nación asediada una inyección ánimo muy necesario.

Attacks Across Russia

Ukraine carried out attacks in five regions across Russia, according to a statement from Russia’s Defense Ministry on Sunday. Several aircraft caught fire at air bases in Murmansk and Irkutsk.

Ambas partes han hecho valoraciones que no se han podido verificar de inmediato.

Ucrania dijo que se utilizaron 117 drones en los ataques y que 41 aviones rusos fueron destruidos o dañados.

Los blogueros militares rusos les restaron importancia a los daños; el Ministerio de Defensa ruso dijo que Ucrania había atacado aeródromos en las regiones de Múrmansk, Irkutsk, Ivanovo, Ryazan y Amur, y que Moscú había frustrado ataques en tres de las bases.

The New York Times verificó videos que mostraban ataques logrados en la base aérea de Olenya, en la región de Múrmansk, y en la base aérea de Belaya, en la región de Irkutsk, y daños en al menos cinco aeronaves, cuatro de ellas bombarderos estratégicos.

Incluso con información limitada, los analistas militares dijeron que la operación se considera un acontecimiento emblemático, al mismo nivel que el hundimiento del buque insignia ruso Moskva a principios de la guerra y los ataques marítimos con drones que obligaron a la Armada rusa a abandonar en gran medida el puerto base de la Flota del mar Negro en Sebastopol, Crimea.

“Se trata de un éxito asombroso de los servicios especiales ucranianos”, dijo Justin Bronk, investigador principal sobre poderío aéreo y tecnología del Real Instituto de Servicios Unidos de Londres.

“Si se llega a confirmar siquiera la mitad de la cifra total de 41 aeronaves dañadas/destruidas, será un impacto significativo en la capacidad de la Fuerza Aérea de Largo Alcance rusa para mantener sus salvas regulares de misiles de crucero a gran escala contra ciudades e infraestructuras ucranianas, al tiempo que mantiene su disuasión nuclear y sus patrullas de señalización contra la OTAN y Japón”, dijo en un correo electrónico.

Mick Ryan, general retirado australiano y miembro del Lowy Institute, un grupo de investigación con sede en Sídney, dijo que “la proliferación de aviones no tripulados, sensores de código abierto y sistemas digitales de mando y control significa que el ataque de largo alcance ahora es un producto disponible para casi todos los Estados nación, y actores no estatales, con unos cuantos millones de dólares y el deseo de alcanzar y golpear a su adversario”.

El presidente de Ucrania, Volodímir Zelenski, en comentarios realizados el lunes en una reunión de la OTAN de países bálticos y nórdicos, dijo que el operativo le demostró a Rusia que también puede sufrir graves pérdidas, y “eso es lo que la empujará hacia la diplomacia”.

Sin embargo, Ryan y otros analistas advirtieron que, a pesar de la naturaleza de los ataques, es poco probable que alteren el cálculo político del presidente ruso Vladimir Putin, quien sigue empeñado en alcanzar sus objetivos bélicos.

La operación forma parte de una campaña en evolución

Detrás de la operación de Ucrania había un objetivo básico: matar al arquero en lugar de intentar detener las flechas.

Forma parte de una campaña ucraniana, en constante evolución, para jugar al ataque en vez de a la defensa, apuntando a plataformas de misiles rusas en tierra, aire y mar.

En diciembre de 2022, nueve meses después de iniciada la guerra, Ucrania ejecutó uno de sus primeros ataques ambiciosos contra territorio ruso, apuntando a dos aeródromos situados a cientos de kilómetros dentro del país utilizando aviones no tripulados de largo alcance.

A medida que los ataques con aviones teledirigidos se extendían a lo largo de los años, Rusia se adaptó, construyendo estructuras de protección alrededor de los depósitos de combustible de las bases, aportando más medios de defensa aérea y reposicionando rutinariamente su flota.

Si quería infligir daños graves, Ucrania necesitaba un nuevo plan.

Se les ocurrió la “Operación Telaraña” que, según funcionarios ucranianos, estuvo supervisada personalmente por Zelenski y dirigida por el jefe del servicio de seguridad ucraniano (SBU), Vasyl Malyuk. La idea consistía en acercar a los aeródromos pequeños aviones no tripulados con visión en primera persona, o FPV por su sigla en inglés, a distancia suficiente como para inutilizar los sistemas tradicionales de defensa antiaérea.

El lunes, los ucranianos ofrecieron un relato público inusualmente detallado de la operación.

Dijeron que, a lo largo de varios meses, se transportaron a Rusia decenas de aviones no tripulados con FPV; la magnitud de la operación no pudo verificarse de manera independiente. Zelenski afirmó que establecieron una base de operaciones en un almacén cercano a una sede regional de la agencia de inteligencia nacional rusa, conocida como FSB.

Una vez introducidos de contrabando en Rusia, los drones se empaquetaban en palés dentro de contenedores de transporte de madera con tapas dirigidas a control remoto y luego se cargaban en camiones, según decía el comunicado del SBU.

No había indicios de que los conductores de los camiones supieran lo que transportaban, dijeron funcionarios ucranianos.

Zelenski dijo que todos los agentes ucranianos implicados en el ataque habían salido ilesos de Rusia antes de que comenzara la operación, afirmación que no pudo verificarse de manera independiente. El gobierno ruso, en un comunicado emitido el domingo, dijo que algunos de los implicados en el ataque habían sido detenidos.

Ucrania ubicó drones dentro de Rusia

Un video verificado por el Times muestra un avión no tripulado acercándose a la base aérea de Belaya antes de un ataque.

Otra grabación verificada muestra dos drones lanzados desde contenedores montados en la parte trasera de un semirremolque a poco más de seis kilómetros de distancia. Vuelan en dirección a las grandes columnas de humo que se elevan ahora desde la base. Las imágenes grabadas poco después muestran los mismos contenedores en llamas, con la parte superior junto a ellos en el suelo.

En su relato, las autoridades ucranianas dijeron que las cajas de transporte estaban preparadas para autodestruirse tras la liberación de los drones.

Otro video verificado por el Times muestra drones volando a poco más de seis kilómetros de la base aérea de Olenya. El hombre que lo grabó insinúa que los drones habían sido lanzados desde un camión que estaba estacionado justo al final del camino.

El Times no pudo confirmar que los drones que aparecen en los distintos videos formaran parte del ataque.

En su evaluación, Ucrania dijo que los 41 aviones representaban el 34 por ciento de los portadores de misiles de crucero estratégicos en bases aéreas de tres zonas horarias. El Times pudo verificar que fueron impactados cuatro bombarderos TU-95 y un avión de carga Antonov.

Los blogueros militares rusos afirmaron que las estimaciones de daños ucranianas estaban infladas.

Rybar, un blog militar ruso influyente dirigido por Mikhail Zvinchuk, cifró en 13 el número de aviones rusos dañados, incluidos hasta 12 bombarderos estratégicos. Otro, Fighterbomber, que se cree que es dirigido por Ilya Tumanov, capitán del ejército ruso, dijo el lunes en una publicación que el ataque solo había sido alcanzado “un puñado” de aviones estratégicos, pero que incluso esa pérdida era “enorme para un país que no los fabrica”.

El coronel Markus Reisner, historiador y oficial de las Fuerzas Armadas austriacas, dijo que las mejores estimaciones occidentales sugieren que Rusia tenía algo más de 60 Tu-95 en operación y unos 20 bombarderos Tu-160. “Remplazar las pérdidas será muy difícil”, dijo.

Ben Hodges, general retirado que dirigió el Ejército estadounidense en Europa, dijo que las pruebas disponibles sugieren que la operación hizo “verdadera mella” en la capacidad de Rusia para lanzar grandes salvas de misiles de crucero.

“La sorpresa que lograron causará una conmoción en el sistema mientras los rusos intentan averiguar cómo estos camiones cargados de explosivos llegaron tan al interior de Rusia”, dijo.

El atentado plantea nuevos riesgos

Zelenski dijo que el ataque no solo estaba diseñado para reducir la capacidad que tiene Rusia de bombardear ciudades ucranianas, sino también para aumentar la presión sobre el Kremlin para que acepte un alto al fuego incondicional.

“Fueron los rusos quienes eligieron continuar la guerra, incluso en condiciones en las que el mundo entero pide el fin de la matanza”, dijo en su discurso nocturno a la nación. “Y es verdaderamente necesario presionar, presionar a Rusia para que vuelva a la realidad”.

No había indicios de que el ataque hubiera cambiado la creencia del Kremlin de que mantiene una ventaja sobre Ucrania, confiando en la debilitada determinación de los aliados de Kiev y con su capacidad para machacar a unas fuerzas ucranianas ampliamente superadas en número.

También existía el riesgo de que los aliados de Ucrania se vieran alterados por el ataque y por el patrón general de escalada de las últimas semanas, a medida que Rusia intensifica sus propios bombardeos.

Pero los ataques también muestran, dijo Ryan, cómo Ucrania está evolucionando para depender menos de la inteligencia estadounidense en caso de “desconexiones” como las de este año. Afirmó que la operación demuestra “cómo el éxito en la guerra se inclina hacia quien aprende y se adapta más rápidamente”.

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